Ser mujer en la política es doblemente trabajo
Ser mujer en la política es muy complicado, es doblemente trabajo y doblemente responsabilidad.
Nadia Vega
Aimeé Sánchez, una figura pionera en la política local, se convirtió en la primera mujer en asumir la presidencia municipal de Rosales, Chihuahua. Su victoria fue un hito en este municipio, uno de los 67 que conforman el estado. La cabecera municipal, Santa Cruz de Rosales, fue nombrada en honor al Caudillo de la Independencia, Víctor Rosales, el 12 de julio de 1831, y se ubica al noroeste de Delicias.
A lo largo de su trayectoria, Aimeé Sánchez, hoy de 43 años, se ha autodefinido como una mujer honesta, responsable y, sobre todo, trabajadora. Desde su perspectiva, su objetivo principal siempre ha sido servir a su comunidad, dedicando sus esfuerzos a su bienestar.
Sin embargo, su camino hacia el poder y su posterior gestión no estuvieron exentos de desafíos. La simple realidad de ser mujer en un ámbito tradicionalmente dominado por hombres le trajo diversas complicaciones, tanto durante su campaña electoral como a lo largo de su mandato. A pesar de estos obstáculos, su liderazgo dejó una marca en la historia política de la región.
A pesar de las dificultades que enfrentó en la arena política, Aimeé Sánchez, del PRI, afirma que su experiencia fue tan gratificante que la volvería a vivir una y mil veces. En esta entrevista, nos abre las puertas a un recorrido por su experiencia vívida dentro de esta labor, revelando momentos clave de su carrera, barreras que tuvo que derribar por ser mujer y las metas que aún la motivan en un campo tan cerrado al liderazgo femenino.
—
¿Cuál fue el cargo que desempeñó dentro de la política y durante qué años?
Fui presidenta municipal del 2016 al 2018. Mi trayectoria en el mundo político y la función pública comenzó en el 2010. Tuve la oportunidad de ser Regidora de Hacienda, después Recaudadora de Rentas y durante ese tiempo tuve la oportunidad de conocer a muchísima gente de mi municipio, y conocer sus problemas. Fue así como decidí participar en la elección de 2016. Tuve esa encomienda tan bonita de ser la primera mujer alcalde en el municipio de Rosales.
¿Qué la motivó a interesarse por el servicio público?
Las grandes necesidades que yo veía en el municipio. La incógnita de por qué los servidores públicos no tenían empatía con los ciudadanos, por qué no trataban de ayudarles y facilitarles las cosas […] Entonces a mí me motivó el querer ayudar a la comunidad.
Aimeé Sánchez recuerda el momento exacto en el que decidió postularse para ser la primera presidenta de Rosales. Cuenta cómo un día, en la sala de Cabildo, observaba las fotografías de cada uno de los alcaldes en la historia de Rosales, todos ellos hombres. Esto la hizo tomar una decisión que cambiaría el rumbo de su vida.
Desde ese momento creí en mí. Creí que yo iba a ser la primera. Fue un esfuerzo grande, lleno de mucho trabajo, dedicación y tiempo, pero, sobre todo, inspiración. Abrazaba la idea en mi corazón de que mi retrato estuviese en esa sala de Cabildo, la primera presidenta municipal mujer en la historia de Rosales.
¿Cuáles son las valores más importantes que le inculcaron en su hogar y que decidió aplicar en su gestión?
La honestidad, durante toda mi gestión siempre traté de ser una persona honesta y transparente; la empatía, soy una persona que siempre me pongo en lugar de los demás y trata de resolver sus problemas; la responsabilidad, creo que es algo fundamental para conseguir lo que uno desea y la determinación. Yo creo que todo eso viene desde la crianza. Y pues esos son los principales valores que me enseñaron y que yo traté de imprimir ¿verdad?
La figura pública está constantemente bajo escrutinio. ¿Cómo manejó la crítica y los momentos de alta presión?
Tras unos cuantos segundos de análisis y reflexión por parte de Aimeé Sánchez, se aclaró la garganta y se sinceró con lo difícil que fue manejar con constantes críticas.
Las redes sociales fueron un punto de quiebre para ella durante su gestión, puesto que comenzaban a despegar de una manera inimaginable en aquellos años y la forma en la que se le sometía a estar bajo el reflector todo el tiempo era una tarea que la hacía sentir vulnerable.
Ella expresó que su imagen física fue constantemente criticada en las diversas redes, e incluso fue víctima en múltiples ocasiones de la ´guerra sucia´ donde se demeritaba su trabajo, su persona, sus acciones y opiniones.
“Hablaban mal de mí por mi peso, por ser mamá, por ser mujer […] sin embargo, esas críticas me hicieron crecer, a pesar de la desinformación, de la opinión pública mal enfocada, traté que mi resultados hablaran por mí y estoy satisfecha con ello. Aprendí a no dejar que las personas anónimas dentro de Facebook hicieran menos el trabajo que tanto esfuerzo me costó”.
¿Cuál fue el momento más importante que experimentó durante su carrera política?
Sería muy injusta si mencionara un solo momento, pero si tuviera que elegir uno solo, sería el instante en el que me dan a conocer como la ganadora de esa elección, ver el rostro de la gente que me apoyó y llegar a convertirme en la primera mujer que participó y logró llegar a la presidencia.
Ser la primera mujer presidenta municipal es el momento que más me ha marcado como mujer, como persona y que nunca nunca voy a olvidar.
¿Qué impacto cree usted que tuvo en su comunidad?
Que todavía se acuerden de mí. Entender que más allá de las obras, las personas son lo más importante. Las personas que necesitaban ayuda acudían a mí, por citar ejemplos, personas que acababan de perder a un familiar y no tenían los recursos para sepultarlos se acercaban, y yo hacía lo que estaba en mis manos por ayudarles.
De igual manera, alrededor de cincuenta jóvenes del municipio tuvieron los apoyos necesarios para estudiar. Esto representó un impacto significativo en mí, ya que yo batallé para estudiar, y al día de hoy la comunidad me agradece.
¿Cómo manejó el equilibrio entre sus responsabilidades políticas y su vida familiar y/o personal?
Híjole, qué pregunta tan difícil. Fue muy complicado porque soy madre de familia, y yo regresé a trabajar cuando mi hijo tenía quince días de nacido. Fue muy complicado tener una responsabilidad tan grande con el municipio y dividir mi tiempo entre el trabajo y la familia. Por ejemplo, tuve que ver los primeros pasos de mi hijo por videollamada.
Y no fue fácil, pero siempre traté de no abandonar a mi familia y combinar perfectamente las dos actividades.
Ser mujer en el ámbito político, un campo históricamente dominado por hombres, presenta desafíos únicos. ¿Cuál fue su experiencia en este entorno y qué obstáculos específicos enfrentó?
Ser mujer en la política es muy complicado, es doblemente trabajo y doblemente responsabilidad. A un hombre se le aceptan pretextos y no tener resultados, pero a su servidora se le exigía resolver en el momento.
Ser mujer, al menos en mi caso, implica no solamente estar en la presidencia, sino hacerme cargo de mis hijos, de mi casa, de la comida. Entonces hay una desproporción y una desigualdad muy grande. Sufrí ataques constantes a mi integridad, amenazas, gente armada afuera de mi casa, ponchaduras en las llantas de mi carro, e incluso disparos afuera del lugar donde yo estaba con mis hijos. Estas son cosas a las que una mujer se enfrenta, y tal vez un hombre no.
¿Qué lecciones clave ha aprendido sobre el liderazgo y la resiliencia al navegar en un espacio tan competitivo?
He aprendido que el trabajo y los resultados no siempre son suficientes para las personas. Tenemos siempre que figurar, proyectar y comunicar, y al tener una doble exigencia se debe hacer notar el esfuerzo, el sacrificio y el trabajo.
¿Qué mensaje podría darles a las jóvenes que aspiran a seguir sus pasos?
A soñar. Que sueñen, que trabajen y que nadie las limite, si en verdad lo piensan con su mente y abrazan con su corazón. Yo voy en contra de que las mujeres ocupemos espacios por el simple hecho de cumplir cuotas. Las candidatas mujeres debemos ganarnos ese espacio con un trabajo que nos respalde y demostrar que tenemos la capacidad.
Demostrar que las mujeres podemos ser competentes, y que nuestro trabajo puede ser igual o mejor que el de un hombre.
¿Cuál fue su principal propósito durante su gestión?
Siempre fue atender a la gente como a mí me gustaría que me atendieran en una oficina de gobierno. Resolver las grandes necesidades que había en el municipio, contribuir a la educación de niños y jóvenes y apoyos enfocados en el transporte, alimentación, becas y gastos funerarios.
¿Cómo le gustaría ser recordada por la gente de su municipio?
El legado que me gustaría dejar es el de ser una mujer muy trabajadora, una mujer que quiso ser, que se propuso ser, y que fue. La verdad me encantaría que se reconociera mi trabajo. A diferentes presidentes municipales se les ha recordado y homenajeado poniendo sus hombres en calles o avenidas. A mí me gustaría que eso me pasara, que una de las calles de mi municipio se llame Aimeé Sánchez, porque creo que lo merezco, y mis hijos merecen que se recuerde a su mamá como una mujer valiente, generosa, que soñó y cumplió.
Después de vivir la intensidad de un cargo como este, ¿cree que la política es algo a lo que uno vuelve por elección o por vocación?
Pues la verdad yo creo que cuando uno vuelve a esto es por vocación, porque cuando a ti te gusta la política, te va a gustar toda la vida. Es una pasión acompañada de buenas intenciones y propósitos.
¿En la actualidad, cuáles son sus motivaciones?
Mi prioridad son mis hijos. Todos los días pienso en hacer algo bueno para que ellos puedan vivir mejor y que algún día puedan sentirse orgullosos de su mamá ¿verdad? Esa es mi mayor motivación, poder contribuir a que ellos tengan un mundo mejor y mejores oportunidades.
Aimeé actualmente trabaja en el poder judicial. Expresa que quiere aprender más de la profesión de la cual acaba de egresar, la licenciatura en derecho. Menciona que actualmente sería muy difícil para ella volver a desempeñar un cargo político, pues fue un proceso difícil, con altas y bajas.
Pero, independientemente de que Aimeé no contemple ocupar un cargo político nuevamente, piensa que si Dios lo tiene preparado para ella, lo haría.
Y para terminar, ¿qué mensaje o idea le gustaría compartir con quienes lean esta entrevista?
Que la política no es mala. Existimos personas que de verdad creemos que podemos cambiar o tocar la vida de los demás de manera positiva. Que es la única manera que tenemos de solucionar conflictos de manera pacífica y que es muy importante la participación de todos.
Si el día de mañana hay más gente buena, preparada y con responsabilidad dentro de este ámbito, tendremos mejores funcionarios públicos. La verdad, esta labor solo se trata de valentía y honor.
Yo fui una mujer que batalló mucho, pero también fui una mujer que un día soñó con ser la primera presidenta. No soy hija o esposa de alguien dentro de la política, ni vengo de una familia poderosa, pero pude lograr lo que un día me propuse y ustedes también pueden.
Agradezco la oportunidad de poder contestar esta entrevista, me remontó a tiempos difíciles, pero muy buenos. Una gran experiencia y oportunidad de poder recordar el por qué quise y fui la primera presidenta municipal.
—
A través de su trayectoria, Aimeé Sánchez se consolidó como una figura pionera al ser la primera mujer en liderar Rosales. Su gestión se caracterizó, como ella lo define, por su compromiso con la sociedad de manera honesta y empática, priorizando la ayuda directa a los ciudadanos y el apoyo a la educación.
Su historia invita al lector a reflexionar sobre los límites de la determinación personal. En una región donde la mujer es poco reconocida, es posible encontrar historias como esta, que dan cuenta del esfuerzo y los problemas que pueden enfrentar las mujeres.
