
Tú “mejora personal” implica destruir el ecosistema
La SEMARNAT otorgó un permiso al “coach de vida” Diego Dreyfus, para el desmonte de selva en 21 hectáreas ubicadas en Quintana Roo, con el fin de construir el proyecto que lleva por nombre “Casa D”. Este proyecto se escuda bajo el término “ecoturismo”, y su plan es construir once cabañas de lujo en el municipio de Solidaridad, específicamente en la reserva geohidrológica y en el corredor Cárstico; los cuales son unidades de gestión ambiental, bajo las políticas de preservación y conservación, lo que significa que ¡estas áreas no se tocan!
En esta zona se encuentran 184 especies de flora y fauna, de las cuales nueve están bajo protección especial según la norma mexicana 059, la cual, clasifica y lista a las especies silvestres que están en peligro de extinción.
El proyecto cuenta con un rescate de flora que será reubicado o utilizada en sus instalaciones de áreas verdes llamadas “áreas de conservación”. A pesar de que ya se realizaron análisis de impacto ambiental, aún se desconocen las verdaderas consecuencias que se puedan generar por el abastecimiento y desecho de agua en la zona.
El desplazamiento de la fauna será por medio de sonidos intensos con altavoces o palos, y aunque esta es la mejor opción en comparación a la captura, sigue siendo una medida agresiva que afectará a la gran cantidad y especies de aves que literalmente mueren de estrés.
Este proyecto está aprobado desde el año pasado, pero no se publicó en la Gaceta Ecológica aunque estén obligados por ley a hacerlo, lo que impidió que grupos ecologistas metieran un amparo contra el proyecto. La construcción de estas cabañas se empezó a popularizar luego de que Dreyfus tomara más fama por ser el coach del futbolista mexicano “Chicharito Hernández”, el cual en recientes semanas saltó al ojo público por las declaraciones machistas que realizó en redes sociales.
Este proyecto era prácticamente invisible, una vez más gracias a las polémicas que estos personajes generan, nos damos cuenta de los proyectos y negocios que solo buscan satisfacer a quienes pueden pagar por ello, sin importar la modificación de la vida silvestre. Ningún tipo de “retiro espiritual” requiere de la destrucción de un ecosistema.




